¿Alguna vez te has preguntado cómo nace ese helado que te acompaña en las tardes de verano? Detrás de cada bocado crujiente y cada textura cremosa hay un mundo fascinante donde la ciencia se mezcla con la imaginación. Para descubrir los secretos de nuestra "cocina", nos hemos sentado a charlar con Olivia Suárez, responsable del Departamento de I+D de Kalise, quien nos ha contado cómo su equipo logra convertir las ideas más locas en una realidad deliciosa.
El ingrediente principal: El trabajo en equipo y las tendencias.
Podría parecer que los nuevos sabores surgen de un laboratorio aislado, pero todo comienza de una forma mucho más colaborativa. La inspiración en Kalise nace en un comité de nuevos productos formado por representantes de cada departamento de la empresa.
Como nos cuenta Olivia, es en esas reuniones donde verdaderamente se "derrite el hielo". Todos aportan sus ideas y debaten las posibilidades. Sin embargo, no se guían únicamente por la intuición; este proceso creativo va siempre de la mano de un exhaustivo estudio de mercado. Analizar las últimas tendencias de consumo es vital para saber qué busca la gente y asegurarnos de no quedarnos atrás en ningún detalle.
De la lluvia de ideas al congelador: Un proceso muy selectivo.
Por supuesto, de toda esa tormenta de creatividad no todo llega a la fase final. En esas reuniones iniciales surgen tantas propuestas como personas participan en el comité. Pero el mundo de los helados exige ser precisos.
De ese gran océano de ideas, el equipo de I+D afina el foco y selecciona unas seis propuestas con verdadero potencial. A partir de ahí, comienza la magia en el laboratorio, aunque el filtro sigue siendo estricto: tras muchas pruebas de desarrollo, al final del año solo tres de esas ideas se convierten en el producto acabado que terminarás viendo en tu cartel de helados favorito.
El eterno debate: ¿Qué importa más, el sabor o la textura?
A la hora de dar vida a un nuevo helado, existe un reto técnico importante. ¿Por dónde se empieza? Para Olivia y su equipo, la regla de oro es indiscutible: el paladar es el que manda.
En la formulación de los helados, el equipo siempre busca primero el sabor perfecto. Ese es el objetivo principal. Una vez que consiguen dar con esa nota gustativa que enamora, entonces el trabajo se centra en desarrollar la tecnología necesaria para conseguir la textura deseada que lo acompañe, logrando así una experiencia redonda.
Cono Banoffee: Cuando la memoria emotiva se convierte en helado.
Pero la innovación no solo se nutre de estudios y pruebas; a veces, la mejor inspiración viene de los recuerdos más dulces. Cuando le preguntamos a Olivia por la idea más atrevida que han logrado materializar, a ella se le ilumina la mirada al hablar del Cono Banoffee.
Este producto nació directamente de los recuerdos de su infancia. Convertir su postre favorito en un helado comercial fue una auténtica ilusión para ella y un desafío técnico para el departamento. El objetivo era lograr una crema perfectamente unificada que mantuviera la esencia del postre original. El resultado no solo superó las expectativas del equipo de Kalise, sino que tuvo una fantástica aceptación entre el público, convirtiéndose, en palabras de la propia Olivia, en un proceso "muy gratificante".
Al final del día, el Departamento de I+D de Kalise demuestra que crear un helado es mucho más que mezclar ingredientes. Es saber escuchar al mercado, trabajar en equipo y, sobre todo, ponerle mucho corazón y recuerdos a cada receta.





