A comienzos de los años sesenta, la Playa de Las Canteras ya era uno de los lugares con más vida de Las Palmas de Gran Canaria. Familias de paseo, turistas descubriendo la isla y niños esperando uno de los mejores momentos del día: el del helado.
Fue, precisamente ahí, donde empezamos a dar nuestros primeros pasos.
En 1960 nació Grupo Kalise, con una actividad muy concreta: producir helados en Canarias bajo una marca que, con el tiempo, acabaría formando parte de la vida de muchísimas personas en las islas.
No contábamos con una gran estructura, ni con una industria como la que hoy conocemos. Pero lo que sí teníamos era muchas ganas de hacer las cosas bien hechas.
Así es como empezamos
Nuestros comienzos no se parecían en nada a los de una gran empresa de alimentación.
No fabricábamos helados en grandes cantidades ni los almacenábamos durante meses. La producción solía ser ajustada para responder a la demanda de los puntos de venta. En un lugar como Canarias, donde el calor siempre ha estado muy presente, la frescura era algo fundamental, por lo que la producción era casi artesanal.
Nuestros helados llegaban a kioscos, bares de playa y pequeños comercios que empezaban a incorporar congeladores. Y así, poco a poco, Kalise empezó a hacerse un nombre. Primero en la calle. Después, en el día a día de mucha gente.
Las ganas de innovar llegaron muy pronto
Uno de los primeros grandes momentos llegó en 1966, con el lanzamiento del Cono Pivot. Rápidamente, ese helado se convirtió en uno de los productos más reconocibles de la marca. Fue el primero de algo que sigue formando parte de nuestra manera de trabajar: la apuesta por desarrollar productos propios, con personalidad y capaces de competir con grandes marcas nacionales.
A medida que pasaban los años, fuimos consolidando nuestra presencia en Canarias. Dejamos de ser solo una marca asociada al helado de playa para empezar a estar cada vez más presentes en la vida cotidiana de muchas familias.
El momento de mirar hacia el futuro
Y para conseguirlo, tomamos una decisión importante. En lugar de enviar los helados desde el archipiélago, decidimos replicar nuestro modelo de producción en la península con la construcción de una fábrica en Sevilla. Fue la mejor forma de mantener la calidad del producto y facilitar su distribución en el mercado nacional.
Ese paso nos permitió llegar mucho más lejos, sin perder nunca nuestra identidad.
Cuando dimos un paso más
Hasta entonces, nuestra actividad giraba sobre todo en torno al helado, un producto muy vinculado al verano. Pero para seguir creciendo hacía falta que ampliásemos el catálogo.
Así que, a partir de 1973, empezamos a fabricar yogures y postres lácteos en la fábrica de Las Palmas.
Fue un cambio importante. Ya no estábamos solo en ese momento del paseo, la playa o la sobremesa. Con la llegada de los lácteos, también empezamos a estar presentes en desayunos, meriendas y en el día a día de muchos hogares canarios. Así fue como empezamos a acompañar a las familias durante todo el año.
El nacimiento de uno de nuestros grandes clásicos
En 1980 llegó uno de esos productos que terminan dejando huella.
Ese año nació el primer Sándwich de Vainilla que, con el tiempo, se convertiría en el helado más emblemático de toda nuestra historia. Fue uno de esos productos que pasan de gustar a quedarse para siempre en el recuerdo de varias generaciones. ¡Y su éxito no tardó en notarse!
Dos años más tarde batimos el récord de vender más de un millón de piezas del helado Sándwich Extralargo de Vainilla. En esa época, era una cifra enorme y también la señal de que ya ocupábamos un lugar especial en la vida de muchísimas personas.
Una nueva etapa para Kalise
Con el fin de siglo llegó una nueva etapa para nosotros. En 1999 dimos un paso decisivo al unirnos a Helados La Menorquina, una empresa fundada en 1940, con una larga trayectoria en el sector. De esa unión nació el Grupo Kalise Menorquina, con el que pasamos a convertirnos en el primer fabricante nacional con capital íntegramente canario.
En esos años también vivimos una de nuestras campañas más recordadas: la protagonizada por Andrés Iniesta, con “El gol para todos”. Aún hoy mucha gente recuerda aquel spot en el que él decía una frase que quedó para siempre en la memoria colectiva: “Un Kalise para todos”.
En 2017, esa etapa llegó a su fin con la escisión del grupo, dando lugar a la actual Grupo Kalise S.A.
Canarias siempre nos ha apoyado en esta ventura
Hoy seguimos manteniendo una fuerte implantación en Canarias, contando con cientos de profesionales que trabajan a diario para seguir desarrollando productos que acompañen a varias generaciones.
A lo largo de todos estos años, nuestro catálogo ha ido creciendo hasta reunir cientos de referencias entre helados, yogures y postres, con presencia constante en supermercados, cafeterías y restaurantes.
Pero hay algo que para nosotros sigue siendo lo más importante: la relación que hemos construido con Canarias a lo largo del tiempo. Porque Kalise no se entiende sin Canarias. Y, en buena medida, nuestra historia también forma parte de la historia de las islas.
Han pasado más de seis décadas desde aquellos primeros helados que se vendían en la Playa de Las Canteras. Desde entonces, hemos evolucionado, hemos sumado nuevas líneas de producto y hemos vivido distintas etapas de crecimiento. Pero, sobre todo, hay algo que no ha cambiado desde entonces: la voluntad de innovar y de seguir al lado de quienes disfrutan de nuestros productos.
Todavía nos quedan muchos capítulos por escribir. De hecho, no tardaremos en lanzar nuevas propuestas que amplíen la familia Kalise.
Porque, si algo hemos demostrado desde 1960, es que después de tantos años seguimos teniendo la misma ilusión por sorprender.





